
El pasado 7 de febrero, en una reunión con párrocos de la diócesis de Roma por el inicio de la Cuaresma, el papa Benedicto XVI declaró que la vida no acaba en el vacío y subrayó la doctrina sobre la existencia del purgatorio y del infierno, aunque precisó que si el Juicio Final fuera “pura justicia, podría ser al final sólo un motivo de temor” para los hombres y que “sin embargo la gracia nos permite esperar y encaminarnos llenos de confianza al encuentro con el Juez”.
Esto difiere con lo dicho por su predecesor y protector Juan Pablo II, que en una serie de audiencias ocurridas en verano de 1999, afirmó que el infierno es un estado mental y espiritual en donde está ausente la gracia de Dios, y no un lugar físico como se manejaba tradicionalmente, al igual que el cielo, que es un estado de gracia con Dios.
Esta no ha sido la única declaracion polémica que ha hecho el Pontífice, ya que en julio pasado autorizó una mayor utilización de las antiguas misas en latín, que solo muy pocas personas lo saben hablar y entender, creando incertidumbre si es que se recuperan las llamadas misas Tridentinas (por el concilio de Trento, 1545-1563) ya que el sacerdote se encuentra de espaldas a los fieles y pronuncia la Homilía en latín, lo que significaría, una desconección entre el sacerdote y los fieles.
Claro que no es de extrañarse tales decisiones del papa, ya que Joseph Ratzinger, conocido como el cardenal Panzer (tanque militar), o como el Rottweiler de Dios, es conocido por ser un reliogioso derechista y ultraconservador al igual que Juan Pablo II. Con la experiencia en uno de los departamentos más importantes del Vaticano, ser Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fé (nombre actual de lo que fuera la Santa Inquisición), reafirmo su caárcter regresivo y represor de la religión católica romana. Bueno, me espero más cosas medievales de este Pontificado, tendremos que esperar…






Las personas que comentaron para que no les pasara lo que al chinito