Así comentábamos después de tomarnos esta foto y saludar de mano al presidente de la república, hace exactamente 8 años. En ese entonces el presidente en turno era Ernesto Zedillo Ponce de León. Antes del evento en la residencia oficial de Los Pinos, donde se iban a felicitar a los alumnos de 6° grado de primaria por ser ganadores de la Olimpiada del Conocimiento infantil 1999-2000, iba con varios compañeros en el autobús bromeando y chacoteando acerca de hacer una que otra travesura en el evento, bueno, específicamente burlarnos del presidente con la “V” de la victoria, muy usada por el entonces presidente electo Vicente Fox.
La audacia que se emanaba en el autobús se desvaneció por la presencia de los elementos de la guardia presidencial, además de que nos explicaron previamente las normas que debiamos seguir en el evento. Ya sentados en la mesa, antes de desayunar, el presidente dió un tradicional discurso como en todos los eventos de esa naturaleza, la verdad no me acuerdo entenderle mucho, demasiadas palabras que no conocía, solo me acuerdo que pensaba en como podía existir un yogurt de limón que estaba frente a mi, además de calcular cuantos sobres de azucar “light” bastarían para endulzar una taza de leche o café.
Ahora que he perdido la inocencia (es decir, abierto los ojos, para quien piense otra cosa), investigué acerca del porque me iba a burlar ese día del presidente, o sea, de la derrota del PRI en las elecciones del 2000.
Todo empieza desde 1994, justo en el asesinato de Luis Donaldo Colosio, dudoso hasta entonces, pero es seguro que los asesinos estén entre sus beneficiados, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo. Ese asesinato representaba la ruptura de las dos posturas priistas que hicieron historia: la postura original de la revolución mexicana a cargo de las clases populares, mas específicamente al estilo de Lázaro Cárdenas representada por Colosio, y la nueva clase de políticos priistas conformada por los neoliberales, o sea, desde Miguel de la Madrid a la fecha.
Volviendo al personaje al que conocí hace 8 años, el sexenio de Zedillo se caracterizó por promover la privatización de sectores estrategicos para México como las comunicaciones via satélite y ferrocarriles, además de entregar la parte petroquímica de PEMEX al capital extranjero. También se caracterizó por su incapacidad para cumplir las promesas de política económica, y al contrario, agravó las condiciones de vida de la mayoría de la población. es el sexenio del fraude financiero mas grande de la historia, el famoso Fobaproa. Debido al escandalo producido por ese fraude, los neoliberales, que ya no eran exclusivos del PRI, sino realmente constituia, la esencia que venía despuntando en el PAN, hizo, con ayuda de algunos empresarios, representados por un mono de circo (Vicente Fox), derrocar al PRI del poder, pero no el sistema neoliberal.
Volviendo al tema original, y regresandome a Zedillo, como era posible sentirme orgulloso al darle la mano, si a causa de su gobierno, redujo el presupuesto para elementos básicos para el desarrolo del país, y uno de ellos es la educación. De hecho, si tenía un poco de decencia, tenía que estar él orgulloso de darnos la mano a los 550 alumnos que resultaron ganadores en ese concurso, y no al revés. Me acuerdo que en el hotel donde estabamos hospedados, nos dieron un breve curso de como debíamos actuar al momento de la foto de cada delegación, que era, cada estado de la república que mandaba a sus alumnos ganadores, con una constante, no pasar por las espaldas del presidente. Ahora al saber que este presidente no me representaba, le hubiera mentado su madre al momento del darle la mano.
Ocho años después, ahora con el presidente Calderón, fueron más los alumnos ganadores de la Olimpiada del Conocimiento, acendiendo la cifra a 1300, los cuales, me indignó saber, fueron hospedados en un campo militar, y con las restricciones que esto conlleva, tales como literas sin escalones, instalaciones sanitarias no aptas para niñas, entre otras privaciones. Y todavía la secretaria de educación agradeciendo cínicamente al secretario de defensa por su “hospitalidad”.
En conclusión, solo puedo expresar:
Ocho años después, y mi mano sigue oliendo a mierda… era tan inocente en ese entoces, solo tenía 12 años.












Las personas que comentaron para que no les pasara lo que al chinito